Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino.
Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía
florecer como la Rosa.
La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces encontró una planta, una fresia,
floreciendo y más fresca que nunca.
El rey preguntó:
¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un
Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: "Intentaré ser Fresia de la mejor manera
que pueda".
Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia. Simplemente mirate a vos mismo.
No hay posibilidad de que seas otra persona.
Podes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por vos, o podes marchitarte en tu propia condena...
domingo, 24 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


sofi siem`pre ame ese cuento... hace que reafirmemos nuestra identidad en Dios..entender que no existimos por un siemple.."y por que si" sino por que cada uno lleva una mision dentro ...somos pequeñas semillitas con un bosque dentro en potencia... solo hay que crecer siendo nosotros mismos..y entender que somos especiales...que no hay copia de mi mismo... para que copiarse de los demas? somos unicos..tenemos un perfume que otros no tienen ..solo hay que perfumar el entorno con todo lo bueno que podamos dar...
ResponderEliminarte quiero mucho!